La vida sexual siempre se convierte en un tema para el
comentario, investigación, reflexión religiosa e inclusive para la terapia de
pareja cuando aparecen una serie de disfunciones que avergüenzan todavía a
miles de personas. El sexo marca el conjunto de nuestras actividades
cotidianas, determina las identidades individuales, simboliza las
transgresiones y va modificando el conflicto de valores en cualquier sociedad.
Lo llamativo de este siglo XXI es observar cómo la
sexualidad va transformándose en una práctica “fluida”, es decir, en algo
líquido donde las aguas se mueven entre la permanencia de los tabúes más
drásticos que consideran al sexo como algo sucio y peligroso, hasta el irrumpir
de otras conductas permisivas como el triángulo amoroso, la poligamia y el
matrimonio entre homosexuales. Este mundo, secretamente atractivo del sexo, erotismo,
intimidad y fantasmas psicológicos, se encuentra brillantemente descrito en una
novela testimonial que vale la pena leer: “Belle de Jour. Diary of a London
call girl” (Bella de día, diario de una chica de citas en Londres), editado por
Orion Books.
La autora es la doctora Brooke Magnanti, quien se
lanzó a la fama mundial en noviembre de 2009 al revelar que bajo el pseudónimo
Belle de Jour, publicaba una columna en The Sunday Telegraph, mantenía al día
una página web y era la protagonista verdadera de su diario sexual porque había
trabajado como prostituta de lujo entre los años 2003 y 2004. Esta historia es
muy curiosa porque Magnanti transmite en su libro un tono inteligente,
incisivo, fuertemente crítico y bastante liberal respecto al sexo, la
autodeterminación de las mujeres y la hipocresía sin fundamento de la sociedad
actual donde el hecho de prostituirse sigue siendo un negocio lucrativo, utilizado
por hombres casados, parejas bien establecidas y otros jóvenes que explotan el
placer, aprovechando las condiciones de mercado.
Al leer el libro, nos damos cuenta de que las
reflexiones sobre el placer, la sexualidad y otros tabúes van más allá pues “Bella
de día” retrata de forma contundente por qué una mujer tomaría la decisión de
prostituirse. Por supuesto, una de las razones centrales radica en el problema
económico ya que Magnanti cuenta que no tenía el dinero suficiente para
terminar su doctorado, recurriendo a la prostitución por medio de una
estrategia individual que le permita manejarse sin intermediarios, controlar
los peligros de la violencia sexual y seguir escribiendo su tesis doctoral.
Finalmente, Magnanti no solamente se doctoró y consiguió un excelente trabajo
en la Universidad de Bristol, sino que al revelar que Belle de Jour era Broke
Magnanti, las ventas de sus libros aumentaron, llegando a filmarse una serie de
televisión, “Secrets of a call girl”, que catapultó su popularidad en toda
Inglaterra.
Hoy día, Magnanti, tranquilamente puede convertirse en
el centro de la polarización entre aquellos que la aborrecen por tratar de
deificar un oficio indecente, y otros jóvenes que la consideran una heroína
liberal capaz de doblegar las circunstancias más difíciles a su alrededor.
Cualquier posición que uno tome sobre la prostitución,
lo mejor es leer con cuidado sus testimonios porque resaltan tesis sumamente
interesantes: cómo manejar las adversidades por medio del control de las contradicciones
que la misma sociedad pone a disposición; es decir, si las injusticias y la
desigualdad nos arrojan a los problemas económicos, devolvamos a la sociedad la
misma moneda, explotando sus tabúes a nuestro favor, en este caso, manipulando
la prostitución como un oficio plenamente reconocido para conseguir dinero. Magnanti
cuestiona el hecho de estar condenados a asumir roles impuestos. Romperlos
sería una misión, pasando de la prostitución al trabajo científico y de la
adversidad a la reflexión sobre la libertad personal para reinventarnos
constantemente. En consecuencia, tampoco debería sorprendernos que cualquier
momento alguien nos diga que su profesión es el “placer”, invitando a nuestra
imaginación a revolotear por los caminos de la sexualidad y los tabúes
socioculturales, siempre deleznables.
Comentarios
Publicar un comentario